SIBERIA 

| ESTILO ALPINO

| 11H NON STOP 

| MOSQUITO ROCK TOUR

Verano en Siberia: grandes paredes, un grupo intrépido, las inclemencias del tiempo, el acceso a una zona aislada, los mosquitos y la siempre posible aparición de osos. ©E.Holzknecht

Todavía no me lo creo mientras me veo con un pie en el vacío subido en lo mas alto de uno de los “Two Parrots” (“Los dos Loros”) en el Pico Komandaya, mientras Iker se me aproxima con el cuidado que da tener 400 m verticales mas allá de nuestros pies. Segundos después nos abrazamos, esta expedición ha sido cojonuda, y vaya manera de ponerle el broche final, cuando parecía (Por todo lo que había llovido estos últimos diez días) que ya no tendríamos mucho mas que hacer.

Y mientras gritamos de alegría en la cumbre, Hans, Jacopo y Siba, suspendidos de una pedazo ruta en la pared de El General que no dista mas de 200 m en línea recta de la nuestra, gritan también de jubilo, y celebran la séptima vía abierta por el equipo durante esta expedición de THE NORTH FACE a tierras Siberianas. A ellos apenas les quedan cien metros de escalada, y con ella cerraremos la octava y ultima vía que abrimos durante esta exitosa aventura. 

Pero todo no ha sido coser y cantar, los preparativos estuvieron a cargo de los Pou, y no fue fácil coordinar a siete personas de diferentes nacionalidades, todos compañeros y amigos en el equipo internacional de TNF. Porque además de nosotros dos esta expedición la forman el austriaco Hanjörg Auer (31), el sudtiroles Jacopo Larcher (24), y, el belga Sieve Vanhee (23). Y sin olvidarnos de nuestros hombres al otro lado del objetivo: Jordi Canyi (37), nuestro cámara y fotógrafo habitual, y, el también austriaco Elías Holzknecht(21). Y que decir de los Pou (41 y 38), de nosotros mismos: Pues, básicamente, la veteranía, con un montón de expediciones encima. Un grupo fuerte y compacto, pero sobre todo, buena gente. Actualmente no nos importa que nuestros compañeros escalen mas o menos con tal de que estén motivados, sean buenas personas, y creen un buen ambiente de grupo.
Con estas premisas nos marchamos para Rusia, y peleamos lo que no esta escrito en cada aeropuerto, en cada trasbordo, porque no se si lo sabeis o no, pero los rusos son gente complicada, que no nos perdonaran ni un solo rublo en el exceso de equipaje. La llegada a nuestro destino final en Bilbino fue mucho mejor, porque allí teníamos a Evgeny- nuestro contacto ruso- que junto a sus amigos trataron de hacernos la vida mas fácil, a pesar de que en Bilibino, entre compra y compra, la policía y la gente de inmigración, nos volvieron locos con el papeleo, “los permisos fantasmas” que no sabíamos ni que existían, y un montón de trabas mas. 

 

Curiosas construcciones sovieticas en Bilibino ©J.Canyi

En todo el mundo, sea el país que sea, estos pueblos que son frontera de la civilización son muy complicados. Aquí en invierno el termómetro baja hasta los -50º, y el verano pasa en un suspiro, con lo que la gente que habita estos lugares suele ser dura y de pocas palabras. Pero por fin, tres días después de nuestra llegada conseguíamos salir de allí, y lo hacíamos en tres pick-ups 4×4, precedidos por Evgeny, que montado a caballo de su KTM de motocross va comprobando en cada curva como se encuentran los 80 km aproximados de pista en mal estado que nos separan de nuestro objetivo. Llegamos muy tarde, hacia las 12 de la noche, pero como en el verano ártico la oscuridad no existe tal y como la conocemos en casa (Solo baja un poco la intensidad de la luz), poco después de despedirnos de nuestros compañeros rusos, Evgeny se queda con nosotros para hacernos de guía hasta nuestro Campo Base. El tiempo es bueno pero por primera vez en nuestras vidas vamos a sentir lo que es un millón de mosquitos alrededor de cada uno. En poco rato nos damos cuenta de que no tiene sentido matarlos, son tantos y tan insistentes que no sirve para nada. Ni todo el repelente que te puedas dar resulta suficiente, pero también es verdad que sin el estas muerto. Se meten por todas partes y no te dejan respirar, y encima a Jordi, a Iker y a mi, se nos ha olvidado la mosquitera facial. Te los vas comiendo mientras intentas respirar y las dos horas de caminata hasta el campo base resultan agónicas. La verdad es que nunca habíamos vivido nada parecido. 

 

Los mosquitos suponen el mayor problema de toda la expedición ©J.Canyi

Llegamos tan agobiados que a pesar de la belleza que nos rodea, resulta difícil apreciarla con la nube de mosquitos que tenemos alrededor. Montamos las tiendas lo antes posible, y nos vamos para adentro, aquí metidos es el único lugar que se puede respirar.

El tiempo es espectacular, Europa entera esta envuelta en una ola de calor que incluso llega hasta aquí mismo, a la otra punta, a este remoto lugar que esta mucho mas cerca de Alaska que de Moscú. En estas condiciones, el problema con los mosquitos lejos de mejorar empeorara los próximos días, pero no nos arrugamos, y a la mañana siguiente nos ponemos en marcha, reconocemos una a una las paredes desde la base, y buscamos un objetivo no muy duro para empezar a mover el cuerpo que falta nos hace después de unos días de viaje. El cambio horario tampoco ayuda, 10 h de diferencia son muchas y el sueño rápidamente se hace notar mientras empezamos a escalar nuestra primera ruta. Elegimos una de las aristas de la montaña conocida como “El General”, mientras, Jaco, Hans y Siba van a nuestra izquierda por todo el muro.

La jornada nos saldrá perfecta: Entre los tres abrirán una bonita ruta que llamaran “Wake up In Siberia” 6b/240 m, mientras los Pou abrimos una línea preciosa, por lo estética de seguir toda la arista que bautizaremos como “Aupa!” 6c/300 m. Después vendrá el mal tiempo, como ocurre en todas las expediciones, y como ocurre en casa, con la diferencia de que en un campo base siempre se hace mucho mas largo. A los Pou sobre todo nos gusta leer para matar el tiempo. Esta expedición ha caído “Lusitania”, “El Fémur mas Bello del Mundo”, y, “El Corazón helado”. Pero cuando hay horas para todo también nos gusta escribir: Relaja. Pero en esencia, cada uno lleva estos días como puede, y normalmente cuanto mas joven se es, peor, porque el cuerpo y la mente necesitan mas actividad, y aun mas, si el temporal arrecia y te tienes que pasar días metido e una tienda de 3 m2, y eso es exactamente lo que le estaba pasando a alguno de nuestros compañeros mas jóvenes.
Pero por fin volvió a salir el sol , y con el la tercera y cuarta vía del equipo. Los chicos acaban su “Red Corner” 7c+/450 m, una pedazo de línea al Pico Komandaya, mientras los Pou abrimos “Mosquito Rock Tour” 7 a+, otro rutón al Pico General. 

Nuevamente en estilo alpino, one-push y non-stop, nos abrimos en 11 h los 450 m de esta bonita línea. Nos quedamos contentos y orgullosos de nosotros mismos, no siempre conseguimos abrir líneas tan buenas en este estilo. El único “pero” del día es que nos llueve tres o cuatro veces, y que nos olvidamos el friend mas importante del día: ¡El repelente de mosquitos! Ingenuos de nosotros pensábamos que a partir de cierta altura no nos los encontraríamos, pero allí están a los 100 m, a los 200 m, a los 300 m, a los 400 m, en la cumbre, durante la bajada… 

A tanto llega el problema, que volvemos al campo con la cara desfigurada de los picotazos.

 

Aperturas en estilo alpino, non-stop y sin expansivos. ©J.Canyi

La parte buena es que tenemos visita, porque Evgeny ha venido con su amigo Sasha, y además de una botella de vodka-como no podría ser de otra manera- se han subido una guitarra. Aunque para estas alturas nos hemos dado cuenta de que los rusos no son muy expresivos, nos han visto escalar la ultima parte de la vía, y juraría, por sus preguntas y sus gestos, que están orgullosos de nuestra ascensión. 

A la mañana siguiente disfrutamos de su compañía y sobre todo del “duelo de guitarras y canciones” que se montan entre Sasha y Jordi, que demuestra que esto se le da muy bien. Nuestro cámara catalán tiene ese toque de artista, solo hay que ver la imaginación que tiene montando los videos. 

La canción que mas acaba sonando esta expedición será “No hay tregua”, ese superclásico de Barricada, que levanta del asiento incluso a nuestros amigos rusos que no son muy dados a estas cosas.

Los días de descanso también son propensos a darse a la gastronomía. Nuestro especialista por la mañana es Siba con unos “purrich” fantásticos a base de frutos secos y cereales. Por la noche (Al mediodía solo comemos alguna lata para quitar el hambre) la cena suele quedar en manos de Iker y Elias. El resto hacemos las labores de pinches de cocina, lavar los cacharros, coger agua del lago…La dinámica de grupo es muy buena y cada uno intenta aportar lo que se le da mejor y lo que menos esfuerzo le cuesta. 

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Tras dos días de merecido descanso volvemos a la carga. Hans, Siba y Jaco tras terminar su vía del Red Corner, la escalan en libre (7c+), y graban y sacan fotos con Jordi y Elías.
Nosotros mientras nos volvemos a meter a por todas (En estilo alpino) al Pico Komandaya por todo el medio de la pared. Hemos visto una línea que creemos que nos puede permitir volver a hacer otro intento en el día. Este estilo siempre es mucho mas comprometido ya que te metes sin conocer la pared, sin cuerdas fijas que te “aten al suelo”, y con poco material para ir ligeros. 

Acertamos con la línea de fisuras perfectas que hemos visto desde el suelo y ganamos metros con velocidad. 

Seguimos la escalada a ritmo y a pesar de que encontramos varias zonas mojadas que nos ralentizan, después de 11:20 h de escalada ininterrumpida nos plantamos en la cumbre.
– Iker, tercera vía en estilo alpino, ni me lo creo- le grito en la cumbre mientras nos chocamos la mano.
– Yo tampoco- me contesta con una cara que es toda una sonrisa. 

Creo que es en ese momento cuando empezamos a ser conscientes de que esta es una de nuestras mejores expediciones.  

A pesar de los días de mal tiempo, a pesar de los mosquitos, a pesar de que las expediciones siempre son duras, ya llevamos tres vías abiertas en estilo alpino. A esta vía la llamaremos “Into the Wild” 7 a/425 m porque sin lugar a dudas ha sido una escalada salvaje, un viaje hacia lo desconocido: Arrastrándonos por las chimeneas, las zonas húmedas, la ropa y la mochila rasgadas por el roce… Al día siguiente los Pou descansamos mientras nuestros compañeros abren la primera vía a la pared de “The Monk”. Nos alegramos por ellos, les ha quedado una ruta muy bonita que llamaran “Sketchy Django” 6 a+/400 m. 

Las próximas jornadas serán de lluvia. Haremos unos cuantos intentos infructuosos a vías menores, pero se quedaran en eso, en intentos repelidos por el agua. Pero este será el ultimo abandono. En nuestra ultima escalada los Pou nos subiremos a esa aguja que llamamos “The Two Parrots” 7 a/320 m, mientras los chicos abrirán su “From Zero to Hero” 7 a/490 m.

¡Vaya expedición! Creo que es la primera vez que aunque tuviésemos mas días no podríamos escalar mucho mas, estamos agotados tanto física como mentalmente. Lo hemos dado todo y nos volvemos a casa con los deberes cumplidos. De vuelta a Bilbino nos cruzamos con un trio de Australianos, entre los que se encuentra Chris Fitzeral, que el año pasado junto a Chris Wagner exploraron y escalaron por primera vez en esta zona. Les damos el relevo (Ellos van para arriba y nosotros para abajo) y las gracias por toda la info que nos dieron para poder organizar esta expedición y tener la oportunidad de visitar este fantástico lugar. También le agradecemos a Evgeny, Sasha y al resto de compañeros toda su ayuda, sin la cual ni siquiera abríamos llegado al campo base.
¡Nos vamos para casa, otras nuevas aventuras llaman a la puerta!