Ayer despedimos en el Valle austriaco de Ötztal a Hansjorg Auer. Un día precioso acompañó la ceremonia, y el verde de los prados se mezcló con la nieve de las cumbres, para despedir a una persona que dejará un hueco muy importante en nuestras vidas.

 

El pequeño pueblo de Umhausen (al pie de las preciosas montañas que le servían como lugar de entrenamiento), se entregó para despedir a uno de sus miembros más prominentes, un hijo de granjeros que había sido capaz de llegar a lo más alto en el mundo del alpinismo. Bomberos, policías, guías de montaña, el equipo de socorro…Todo el mundo estuvo allí para darle su último adiós a aquel chico fino y desgarbado, que con su humildad y buen hacer, se había ganado el respeto de todo el mundo.

También estuvimos nosotros, porque sentimos la necesidad de dar un último adiós, a uno de los mejores compañeros de expedición que hemos tenido nunca.

Cuando escuchando la ceremonia en la parte de fuera de la iglesia (no entraba un alfiler) nos fijamos en los pies de la gente -no teníamos ni valor ni ganas de levantar la cabeza- nos dimos cuenta que el que no llevaba zapatos, llevaba zapatillas de montaña. Toda la comunidad montañera del arco alpino estaba allí, a pesar de que la ceremonia se celebraba a las diez de la mañana de un miércoles.

Reinhold Messner, Peter Habeler, Thomas Huber, Tamara Lunger, Simon Anthamatten, Kilian Fischhuber, Anna Stohr, Jorg Verhoeven, Jacopo Larcher, Emilio Previtali, Roger Schaeli, Barbara Zangerl, Markus Eder, Much Mayr…Alpinistas de renombre, campeones del mundo de escalada y de esquí, y un sinfín de compañeros de aventuras de nuestro amigo austriaco, fueron fieles a la cita.

También tuvimos la oportunidad de abrazar y besar a sus padres, así como a los de David Lama que se habían acercado al sepelio. Sus hermanos nos recordaron a Hans: Altos, amables, atentos, lo que entendemos por muy buena gente. Y Tatiana, su novia, de la que nos había hablado en infinidad de ocasiones, pero a la que todavía no habíamos tenido el gusto de conocer, nos pareció un encanto.

Con la que más tiempo estuvimos abrazados fue con su madre: Alta, fuerte, simpática y extrovertida. Hay veces que el idioma no es un impedimento para comunicarse…Lo que mejor le entendimos fue cuando nos dijo:

”Darle un beso muy grande a vuestra madre”

Esta claro que las que más sufren esta pasión son las madres, que se quedan en casa esperando a que volvamos.

”Se me esta haciendo muy extraño porque estaba acostumbrado a que se marchase, pero siempre volvía”,

nos dijo sin poder contener el llanto, mientras nosotros tampoco conseguíamos aguantar el nudo que nos congestionaba el pecho y se nos escapaban las lágrimas…

Desde el primer momento que supimos de la desaparición en un accidente de montaña de Hansjorg Auer, David Lama y Jess Roskelley, supimos que la noticia iba a ser muy dura para el mundo del alpinismo, pero aún más para nosotros en el terreno personal.

Aunque los tres eran compañeros en el equipo de The North Face, y con Lama habíamos compartido también toda la etapa en Red Bull, con quien manteníamos una relación muy estrecha era con Hans.

Auer era lo que considerarías un amigo cercano, a pesar de la lejanía que existe entre nuestra casa y el valle de Ötztal. Lo admirábamos tanto en lo personal-Sencillo, humilde, simpático, extrovertido – como en lo deportivo- muy fuerte tanto física como psicológicamente, apasionado, inspirador…

Un 10 como persona y un 10 como alpinista.

Iker y yo siempre hemos dicho que nunca nos hemos encontrado a nadie más fuerte que Hansjorg Auer. Era el alpinista con más calidad con el que nos hayamos encordado nunca. Lo que todo el mundo entendería como “Un fuera de serie”.

Aun siendo uno de los mejores alpinistas del mundo, siempre llevó un perfil humilde, que le hacía pasar desapercibido entre muchos de los seguidores de las actividades de montaña. Sin embargo, no era así para los que llevamos muchos años ahí arriba, para los que era uno de los personajes más respetados del panorama internacional. Quizás por eso siempre tuvimos una sintonía muy especial, porque su perfil era muy parecido al nuestro. Siempre le importo muy poco el número de seguidores que tenía en las redes sociales. Era un montañero “de verdad”, auténtico.

Tuvimos la suerte de compartir muchos días en la montaña con él, pero siempre recordaremos con especial cariño, las dos expediciones que junto a otros compañeros nos llevaron a Isla Baffin (Ben Lepesant, Matteo Mocellin, Riky Felderer y William Perterson) y Siberia (Jacopo Larcher, Siebe Vanhee) respectivamente.

Desde esta última que realizamos en el 2.015, no habíamos coincidido para una grande, pero en el Mountain Festival del año pasado en las Dolomitas Italianas, nos hizo un bonito guiño, cuando tras su charla delante de un público entregado y numeroso, le preguntaron que echaba de menos y que le gustaría hacer en los próximos años, a lo que él respondió, que volver de expedición con los hermanos Pou. Por supuesto, nos sentimos halagados.

Esa expedición se tenía que haber materializado este otoño: Hansjorg, Siebe Vanhee, Jacopo Larcher y los Pou compartirían nuevamente aventura en el Himalaya.

Pero no podrá ser tal como todos lo habíamos soñado. Hans no estará y habrá que decidir que hacemos. Lo cierto es que ahora mismo todo el mundo está roto y tendremos que esperar a tomar las decisiones en frío.

A David Lama todo el mundo lo conocéis, otro talento en estado puro que supo hacer el cambio de las competiciones de escalada al gran alpinismo.

Hans decía de él que era un alpinista con muchísimo talento, y si Hansjorg decía eso, tenía que ser muy bueno.

Creo que los dos juntos habrían hecho una cordada de esas que habría sido recordada eternamente, pero la verdad, es que no siempre se entendían. Hans era muy pasional y David mucho más frío e introvertido.

Nuestra relación con David siempre fue cordial y amistosa. La última vez durante el ultimo Mountain Festival y la anterior haciendo Boulder juntos en Zumaia cuando nos encontramos en el Mendi Film Festival de Bilbao. En aquella ocasión llovía en la costa vasca, y como buenamente pudimos, escalamos entre bloques mojados, mientras las olas rompían con fuerza a escasos metros de donde nos encontrábamos.

A Jess Roskelly apenas tuvimos el gusto de conocerlo. Era el último fichaje de The North Face en Estados Unidos, y compartimos con él y con el resto de compañeros del equipo, el último “Athlete Summit” este pasado otoño en Puerto Rico.

Pero nos consta que para el alpinismo americano -al que estamos muy unidos a través de la marca californiana- son momentos muy duros, ya que en apenas dos años, tanto Jonh Roskelley como Michael Kennedy (Sendas leyendas del alpinismo americano) han perdido a sus dos hijos Jess y Hayden.

Además, por extraño que parezca viendo lo grande y la enorme cantidad de gente que vive en este país, la comunidad de escalada estadounidense es mucho más pequeña de lo que nos imaginaríamos: Casi todo el mundo se conoce, sobre todo, entre los escaladores de renombre, con lo que este tipo de pérdidas, allí también se viven con mucha amargura.

Con el dolor todavía metido muy dentro nos despedimos de nuestros tres compañeros:

“Haberos conocido y compartido momentos en la montaña juntos ha sido algo increíble que nunca olvidaremos, un regalo que siempre llevaremos en nuestro corazón. Gracias por haber estado ahí, y muchas gracias por vuestra amistad a la que nunca vencerá el tiempo.

Os queremos”

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